Hoy quiero compartir con ustedes un review que me envía alguien que cenó en mi restaurante de Miami hace dos semanas.

 

“¿Será que los clientes nos pasamos de malcriados? Cuando salimos para una ocasión especial queremos algo más que comer deliciosamente.

Miami ofrece exquisiteces de Perú, Brasil, España, Portugal o Vietnam. De elcielo, me gustó que fuera colombiano pero que el menú fuera más allá del ajiaco.

Como ven, mi media naranja delega en mí dónde se celebra. terraza6010Me gusta informarme y también opinar; hoy no contaré qué se come en elCielo sino qué se puede esperar de una noche allí. Lean y comprenderán.

Les cuento que llego a Elcielo agarrada de mi guapo, que me ayuda no sólo a manejar las tres pulgadas de mis, largamente deseados, Louboutin negros sino a aderezar mi vida con alegría.

El hecho de que sea viernes siempre juega a nuestro favor. A la salida de hoy se añade la sorpresa de cenar frente al río. Una lancha grande y brillante se desliza en silencio.

Atravesamos la terraza de teca que accede al restaurante. Nos acogen la madera cálida, el blanco limpio y un trago corto que nos reconforta mucho; El Niño sigue desajustando el invierno miamense.

Muy rápidamente me siento como en un spa, voluptuosa.cielo-352 (1) No sé si por el cuidado puesto en presentarnos un gran cuenco o por la voz suave que nos explica que el líquido vertido que parece chocolate es efectivamente chocolate.

Aceptamos divertidos la invitación de masajear nuestras manos en la mezcla tibia. Yo me quito un anillo, él se remanga la camisa. No me resisto a acercar la lengua a la yema de mi índice.

Está más que bueno; es un delicioso ungüento inesperadamente limonado. cielo-463Siguen el corazón y me sobresalta, al llegar al anular, la excitación de haber elegido el lugar perfecto para celebrar que nos conocimos hace ya 11 años.

Nos enjuagamos en agua tibia con flores flotando, al estilo tailandés. Apreciamos esa intención de hacer bonito cualquier gesto cotidiano.

Van deambulando meseros, vestidos de negro elegante y riguroso, que se funden entre los clientes. A nosotros nos acompaña Juan durante toda la ruta. Sí, esto es un camino y ha de venirse con tiempo; con ganas de ponerse al día o de planear y también de escuchar lo que Juan va contando. En sus explicaciones hay rigor culinario, algunas historias e incluso poesía, que nos hace disfrutar de la comida por partida doble.

BR3A1815A Elcielo es preciso acudir con ganas de comer. La que les escribe tuvo que abandonar a su chico en algunos de los 15 platos. Una es dulcera y vela sobre su postre, que no es la guinda sino el apogeo de su comida.

Si van a elCielo, abandónense. Si aún no encontraron al compañero deseoso de hacerles felices, séanlo allí, donde cada comida es una celebración del tiempo y de su sabor, de la belleza y de su valor. El cuerpo vuelve saciado pero, como ocurre sólo con ciertos restaurante, puede decirse que el espíritu acaba colmado también.”

 

Estos comentarios son los que Elcielo recibe a veces y que me hacen recordar que vale la pena la locura, el valor, el anhelo, la paciencia puestos en este proyecto.