En Bruselas, las flores intentan contrarrestar la barbarie.
A mí me dio por pensar cuántas rosas serían necesarias en Colombia si tuviéramos que llenar los agujeros de las balas que azotan nuestro país desde hace 60 años. Muchas, tantas que ya no 
quedaría ninguna flor para exportar…
Pero miro hacia delante y sé que la paz que nos merecemos todos los colombianos está cerca.

Campo Minado

Tengo la certeza de que la violencia dejará de motivarme a crear menús que intenten mitigarla.
Sé que el plato Campo minado; un quiebratas, rastrojos y sangre liberada bajo la forma de confitura de uvas, no tendrá que volver a ganar premios.
Colombia seguirá cubierto de flores y en Elcielo seguiremos utilizando sus pétalos para aderezar la comida y salpicar el plato de color.